
Camino de Santiago
En Mateo 5, 41, Jesús dice: “Si alguien te pide que le acompañes una milla, acompáñale dos”. Pero, ¿qué haces si una antigua compañera de universidad te pide que le acompañes 500 millas? ¡Lo haces! Al menos, eso es lo que yo pensaba en los primeros meses de 2004, cuando mi antigua compañera de la universidad me pidió caminar a través de España en la peregrinación conocida como “Camino de Santiago”. Lo que yo no sabía era que, acompañándola, me estaba convirtiendo en “cómplice” del plan de Dios para que Él diese un giro a mi vida, poniéndola “al revés”.
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